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¿sabes qué hacía en realidad el flautista de Hameling?. No es verdad que a las ratas les gustaba su melodiosa música. Jamás lo creerías pero lee esta explicación para enterarte de cómo podemos beneficiarnos cuando conocemos el lenguaje de los animales. Y ¿sabes que muchas veces empleas el lenguaje canino sin siquiera darte cuenta?. Observa estos gestos con que te comunicas con tu perro, en algunos de ellos estas haciéndolo correctamente y ni siquiera sabes el motivo. El problema es en aquellos casos en que haces las cosas incorrectamente sin que tampoco sepas los motivos.
Escucha esta editorial con estos comandos. Si tu conexión es algo lenta, puede que se entrecorte cada tanto, en tal caso detenla unos minutos, y luego vuelves a dar play. Una parte estará entonces descargada en tu pc y correrá con mayor fluidez. Muchas veces hablamos con relación a la necesidad de conocer el lenguaje canino para crear un canal de comunicación con nuestros perros. No puedo comunicarme efectivamente con ningún ser vivo si no conozco la codificación de sus mensajes para poder interpretarlo y hacerme entender. Cuando vamos a un país donde se habla un idioma distinto nuestro, nos hacemos entender con señas, y si hablamos aunque sea un poco su idioma apoyamos entonces nuestro intento de diálogo o mejor dicho nuestro intento de comunicación aunque sea unilateral mediante gestos y señas. Esto significa que nosotros conocemos por lo menos el lenguaje gestual y universal que hay entre estas personas y nosotros. Por ejemplo si yo concurro a Japón, donde el idioma me resulta absolutamente desconocido, si deseo consultar a cerca de donde puedo tomar un café, entonces haré gestos que indiquen el tomar el café, ademanes imitando el acto de tomar un café. Esto funciona por el hecho de que los japoneses también usan ese mismo ademán, esa misma imagen gestual, como algo que simboliza el acto de tomar un café. Quiere decir que sí desconozco el lenguaje hablado, por lo menos conozco el lenguaje universal gestual entre humanos sea en Japón o en Turquía. Si un vendedor me ofrece un pantalón de determinada talla y deseo comprar uno más grande, puedo hacer el gesto de universal corresponde a algo mayor indistintamente de que yo sepa decir en el idioma de que se trate " más grande ". El mover la cabeza de lado los significa "no", y esto se extiende en muchas culturas humanas, aunque yo no sepa cómo se dice “no” en ruso. Lo mismo sucede si yo muevo la cabeza de arriba abajo para decir "si". Existen elementos de comunicación gestual que son comunes a los humanos, es decir a los primates, y a los caninos. Sin embargo la gran mayoría de estos elementos son muy distintos. ¿Por qué son distintos? Porque estamos hablando de dos especies completamente opuestas en muchos aspectos. El ser humano es un primate, de origen arborícola, de ritmo diurno, visión cromática con gran cantidad de conos y menor proporción de bastoncillos, de origen frugívoro. El canino es un depredador carnívoro, con ritmo crepuscular, visión prácticamente acromática, con gran proporción de bastoncillos y muy baja proporción de conos en el globo ocular. Podemos seguir detallando características y veremos que nos encontramos con que en muchos aspectos tanto humano como el canino somos muy distintos, y por lo tanto hemos evolucionado con códigos gestuales adaptados a nuestras propias especies, es decir gestos que invocan situaciones de nuestros estilos de vida. Otras cosas son comunes en ambos, por ejemplo, cuando un pequeño chimpancé demuestra tener un rango inferior, su vocalización cambia emitiendo tonos más agudos, es decir más infantiles. Lo mismo ocurre con un ser humano que emite un tono de voz más agudo cuando habla con su jefe y sobre todo si el jefe está enfadado. Y lo mismo ocurre con un canino que gime o ladra en un tono mucho más agudo cuando se comunica con un perro o con un lobo de mayor jerarquía, o con un ser humano que represente a ese perro lobo de mayor jerarquía. Hay muchas ocasiones en que empleamos un lenguaje gestual canino de manera empírica, es decir que realizamos gestos que vimos hechos por otra persona con buenos resultados, entonces nosotros los copiamos desde muy pequeños y lo repetimos. Claro que no hemos analizado el origen de este gesto, y por lo tanto no sabemos por qué su efectividad. Observemos esta forma muy extendida de llamar a un perro:
A este gesto lo realizamos como gesto amistoso invitando a un perro acercarse, estamos indicándole que no le haremos daño, y generalmente da muy buenos resultados. Si nos mantuviéramos de pie y verticales, estáticos, simplemente llamando por su nombre, el resultado sería distinto. Observemos ahora como invita al juego un perro, y que en definitiva se trata de un gesto amistoso indicando que no tiene intenciones competitivas y belicosas:  Como vemos hay una gran similitud entre ambos gestos, y por eso que el perro entiende el gesto que realizamos cuando lo llamamos. Incluso es más efectivo aún si en lugar de golpearnos los muslos golpeamos el suelo con las manos inclinando nuestros torso. Es decir en una postura que se parece más aún a la que realizan los perros. Esto lo realizamos de manera automática, se han ido transmitiendo de persona a persona sin que nadie comprenda porque funciona, pero hay una cosa que es cierta: funciona y muy bien. Históricamente ocurrieron muchos casos como éstos con infinidad de actividades humanas. El famoso flautista Hameling de la narración no solamente era un cuento inventado. Estaba basado en parte de la realidad. Existían antiguamente flautistas especializados en erradicar ratas. Aprendían de maestro a discípulo el empleo de flautas ultrasónicas, ni el maestro ni el discípulo, ni el maestro del maestro, ni el discípulo del discípulo en el futuro, sabían los motivos por los cuales funcionaba este sistema. Ellos solo se limitaban a aprender la forma de emitir esos sonidos que ahuyentaban o atraían a las ratas y usarlos en el manejo de las plagas. La ciencia demostró luego que lo que estaban realizando era emitir fuertes sonidos ultrasónicos que imitaban distintos aspectos de la comunicación entre roedores. El sonido de una rata macho agresivo estresaba a todas las ratas, y dado el volumen, es decir la intensidad de sonido que emitían, se presumía que se trataba de una rata de un enorme tamaño la que estaba buscando pelea. Esto alteraba notablemente a las ratas que escuchaba este sonidos con lo cual se estresaban y se ahogaban fácilmente si eran conducidas a un río. Está comprobado que una rata puede nadar durante gran cantidad de horas, pero en experimentos de laboratorio se comprobó que si se las estresa se ahogan al cabo de unos escasos minutos al nadar de manera descoordinada. También estos flautistas manejaban otros sonidos ultrasónicos que imitaban los de una hembra en celo, atrayendo a los machos. Esto se emplea en la actualidad en aparatos electrocutadores de ratas que emiten estos sonidos con lo que atraen a los machos, los cuales a tratar de responder a su instinto de copular al aparato mueren por un shock eléctrico. Quiere decir que el cuento del famoso flautista estaba basado en una realidad científica, un conocimiento empírico del lenguaje de las ratas que sólo fue descubierto muchos años después por la ciencia. Pero que en aquel entonces se enseñaba de maestro a discípulo, quienes se ganaba la vida con este oficio. Hoy contamos con conocimientos más profundos sobre el lenguaje canino de lo que contaban adiestradores en otros tiempos. Podemos aprovecharnos de todo este cúmulo de conocimientos para comunicarnos de manera efectiva con nuestros perros, o podemos quedarnos con únicamente las cosas que se aprenden por tradición sin saber el origen. La diferencia entre una y otra cosa es que entre los mitos transmitidos de manera empírica existen algunos, como este de llamar al perro que vimos en las animaciones, que son realmente efectivos y tienen un fundamento en la comunicación canina. Pero también existen otros que son verdaderas aberraciones y errores históricos que sólo confunden más las cosas y no sirven absolutamente para nada. El estudiar a fondo el lenguaje canino marca la diferencia entre alguien que intenta adiestrar en la oscuridad, a tientas, y como pueda, y quien realmente adiestra de manera efectiva y con seguridad en lo que está haciendo. Que tengas felices fiestas. Te mando un fuerte abrazo. Orlando Eijo
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