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Francisco Requena, uno de nuestros alumnos de España, nos acerca otra interesante nota suya. PDF Imprimir E-Mail
En las grandes urbes, donde el espacio para que un perro corretee a sus anchas es cada vez más pequeño y hay que conjugar respeto (fobias y pasiones) y movilidad para todos, han aparecido en los parques públicos unos cercados para uso y disfrute de los canes.

En las grandes urbes, donde el espacio para que un perro corretee a sus anchas es cada vez más pequeño y hay que conjugar respeto (fobias y pasiones) y movilidad para todos, han aparecido en los parques públicos unos cercados para uso y disfrute de los canes.

PARQUES PARA PERROS
En las grandes urbes, donde el espacio para que un perro corretee a sus anchas es cada vez más pequeño y hay que conjugar respeto (fobias y pasiones) y movilidad para todos, han aparecido en los parques públicos unos cercados para uso y disfrute de los canes. La verdad sea dicha el coste en mobiliario y en detalles es considerable, por lo menos en Madrid, y disponemos de abrevaderos (fuentes con canjilones), asientos, pista de "agility", césped y arbolado. Hasta ahí todo perfecto, uno lleva a su perro atado con correa (preceptivo en lugares públicos según la Ordenanza Municipal) por todo el parque y lo suelta en una zona específica habilitada para uso y disfrute canino. ¿Conocemos a nuestro perro? Si la respuesta es positiva, ningún problema, si es negativa llevamos al perro a un campo de batalla. Voy a plasmar lo que ocurrió el otro día, ya he explicado un caso parecido de incomprensión canina pero creo que vale la pena insistir en la deficiente comunicación perro-amo generalizada, y ahora desde un lugar "habilitado para perros".

Yo aprovecho este lugar para practicar la indiferencia o la desensibilización de mi perro (macho) con otros perros, por supuesto desde el lado de afuera del cercado, nunca entro en el ruedo, a no ser que vea que el comportamiento de los perros que están dentro no va a entrar en conflicto con el carácter de mi perro, esa es la suerte de poder comunicarse en "lenguaje" canino. Además me permite observar, por lo menos algo tiene de positivo todo este escaparate público.

Bueno, continúo, mi perro y yo fuera del cercado, dentro del mismo un perro macho Mestizo de Mastín joven y un macho de Samoyedo también joven (no más de 2 años), éstos acompañados de sus dueños respectivos. El Mesti se acerca al Samo, le incita al juego, levanta sus cuartos traseros extiende sus patas delanteras, menea la cabeza y lanza cortos ladridos. El Samo no tiene ganas de jugar, se acerca a un árbol orina, se dirige al Mesti le clava la mirada mientras echa su cuerpo hacia delante con las orejas bien enfocadas, el Mesti baja la cabeza, el Samo se va orina en otro árbol y se repite el ciclo. En una de estas, el Samo (claro, que no deja de mover la cola) se acerca al dueño del Mesti, éste reconforta al Samo acariciándolo mientras su perro se lleva una embestida tras otra. El diálogo de los dueños es de los más clarificante:

-Mira como juega el Samo, aunque se nota que el Mesti no tiene ganas de jugar.
Seguimos, ahora el Samo está cansado del Mesti y se acerca a la valla, claro ahora se dirige a "jugar"(normal, si es que no para de mover la cola) con mi perro, ladra, rasca con sus cuartos traseros, mi perro permanece en orden de quieto y parece que funciona el adiestramiento, está tenso pero no rompe la orden, el Samo da media vuelta y orina inmediatamente en otro árbol.

Hasta aquí hay una serie de actitudes que me gustaría remarcar:
1.- El Samo es un perro dominante que tiene enfrente a Mesti que es un perro bastante sumiso, se han convertido en alfa y omega.
2.- El dueño de Mesti ha reforzado (acaricia en plena escenificación de dominancia) la actitud del Samo para con su perro, si este hombre supiera que está premiando un suplicio, el Mesti omega no tiene escapatoria está pegado a su dueño que no se aleja del dueño del Samo (que lealtad) y no para de recibir reprimendas caninas.
3.- Los dueños de los perros están tan contentos porque sus perros no paran de jugar, es decir, ninguno de los dueños entiende a sus perros.

Y ahora la parte mejor, claro, el Samo ya se ha acercado un par de veces con su ritual hacia dónde estamos mi perro y yo, y el dueño muy cortés, me viene a indicar que entre en el ruedo para que jueguen los perros. Rehúso porque sé lo que pasaría (y más después de permanecer mi perro quieto mientras le incitaban al duelo) y así lo explico. Ni caso, el hombre pensaría que tengo muchos pájaros en la cabeza (y esto va de perros).

En esto un macho de Alaska Malamute que viene de la correa con su dueña se prepara para entrar al ruedo, cuestión de tiempo. Nada más entrar se acerca el Mala al Samo, se paran, se huelen los traseros como marcan las buenas costumbres, el Mala levanta suavemente la pata delantera izquierda, miradas clavadas, belfos encima del lomo y ... ya está. Unos cuantos gruñidos el Samo por el suelo, los gritos de los dueños (siempre estropeándolo todo) el Samo sale corriendo después de varios tirones de los collares a ambos perros y ahí se acabó todo. Ahora, el dueño del Samo (que me sigue viendo con pájaros, aunque de mal agüero) repasa el estado de su púgil, no se explica como algún perro malvado puede agredir a su juguetón y cariñoso Samo, le conmina a la dueña del Mala que lleve su perro a adiestrar (el Samo ya lo está por él mismo, supongo) porque es agresivo y muy despechado abandona el lugar. El dueño del Mesti, aprovechando ya se había ido, menos mal, dejó de torturar a su perro.

Sólo recalcar dos cosas:

1.- Una vez enredados en una escena de dominancia, lo peor es vociferar (el perro puede entender eso como un aliento a su furia) y si arrastramos al perro hacia atrás podemos tener dos consecuencias: desgarro al perro contrario y/o mordida al propio dueño.
2.- Conozcamos los signos de comunicación canina antes de entrar en lugares cercados y donde hay otros perros, y sobre todo, conozcamos a nuestro perro y lo que nos dice en cada momento. Así, la dueña del Mala nunca hubiera soltado a su perro y se hubiera evitado el disgusto de una mala mañana de domingo.

El ejemplo citado es uno de las decenas de casos que se dan, no digamos cuando la densidad de perro por metro cuadrado hace caminar de puntillas (que pasa), los recintos cercados, "habilitados para perros" no son un lugar de reunión y pueden (si no lo están ya) convertirse en coliseos de la ignorancia humana.

Francisco Requena

 
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