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Colaboración del ingeniero Francisco Requena, alumno de nuestros cursos en España PDF Imprimir E-Mail
Francisco Requena no está dedicado a la actividad del adiestramiento profesional, su profesión es la de ingeniero, y sin embargo leyendo su artículo no cabe ninguna duda que ha interpretado profundamente el contenido de nuestros cursos.
Quizás este conocimiento podría aplicarse únicamente a la educación de de su perro, pero debido a la claridad con que ha incorporado los conceptos de comunicación, no me caben dudas que inconsciente o conscientemente también aplica esta capacidad comunicativa en su relación con el entorno humano (familiares, colegas, empleados etc.)
A continuación quiero presentarles un artículo escrito por uno de nuestros alumnos.
Francisco no está dedicado a la actividad del adiestramiento profesional, su profesión es la de ingeniero, y sin embargo leyendo su artículo no cabe ninguna duda que ha interpretado profundamente el contenido de nuestros cursos.

Quizás este conocimiento podría aplicarse únicamente a la educación de de su perro, pero debido a la claridad con que ha incorporado los conceptos de comunicación, no me caben dudas que inconsciente o conscientemente también aplica esta capacidad comunicativa en su relación con el entorno humano (familiares, colegas, empleados etc.)
Como bien expresa en su trabajo escrito, si bien nuestra capacidad de comunicación sensorial se está ido atrofiado conforme se produjo el desarrollo del lóbulo frontal, también es cierto que dicha capacidad descansa aún de en nuestro inconsciente. Sólo necesitamos ejercitarla conscientemente para volver a sacarle provecho.
Nuestros perros se comunican con nosotros mediante un idioma sensorial, a medida que aprendemos a interpretarlo y emitirlo, nuestra comunicación que se torna más y más eficiente.
¿Pero por qué afirmo que estos conocimientos nos son útiles para la comunicación con el entorno humano?. Tengamos en cuenta que los niños, antes de dominar el lenguaje estructural hablado, poseen hiper desarrollados los mecanismos de comunicación sensorial, por lo tanto son sensibles a toda emisión de comunicación en este aspecto. En esto se basa mi libro " Educación Natural Para Tu Hijo ". Y en lo que respecta a los seres humanos adultos, si bien no son receptores conscientes de gran parte de los mensajes sensoriales, su inconsciente procesa toda esa información a medida que le va llegando, por algo siempre decimos que la boca puede mentir pero los ojos siempre dicen la verdad.
Sinceramente, Francisco, te felicito por el artículo.

"Cuando el Hombre encontró al Perro" por Francisco Requena

No, no pretendo resumir el buen libro de Konrad Lorenz, ni siquiera ir al chacal o al lobo, sólo pretendo llamar la atención en la actitud antagónica , porqué cada día miles de hombres pierden a sus perros. Si bien hace 15.000 ó 12.000 ó 10.000 años, según las civilizaciones, el hombre se alió con el perro, ¿cómo fue esa comunicación y cómo lo es ahora?.

Para responder correctamente a esas preguntas debemos conocer el entorno y la evolución de nuestros antepasados y las mismas características en el día presente. El hombre de hoy (homo sapiens sapiens), descendiente de una línea de primates que evolucionaron en su volumetría craneoencefálica, ha desarrollado una sociedad basada, entre otras muchas cosas que alcanzan más a la metafísica que a la biología, en la comunicación y por ende en el lenguaje. El lóbulo del encéfalo más desarrollado es el frontal, pasando los parietales, temporales y occipital a lugares mucho menos representativos que en el resto de animales. Todo ello debido a que ya el hombre no necesita de sus capacidades sensitivas de la misma manera que en sus estadios primeros de evolución.

Cuando aquel hombre de hace 12.000 años encontró al perro en el acercamiento pudo haber gestos, gruñidos e incluso amenazas, pero lo que sí está claro es que el pequeño cachorro huérfano de una primera manada nómada de perros apostados a las afueras de los campamentos humanos y alimentados con los restos de la cacería, atrajo la simpatía de un niño, el cual lo introdujo en el campamento. En cierta medida sería el mensaje del etólogo Lorenz, el perro utiliza a los cachorros, por la imagen de ternura de éstos, para acercarse al hombre. Esa ternura de cachorro es la que el perro adulto tratará de aparentar en sus gestos de sumisión para evitar la desproporcionada mordedura de su congénere alfa.

Aquel ancestro humano y su socio canino comenzaron a entenderse, nuestro antepasado todavía disponía de un alto grado de sensibilización para con su entorno natural y con los animales en general y los perros en particular, no habiendo demasiados problemas en la comunicación entre ambos. Lo místico estaba ligado a la naturaleza y sus fuerzas y la representación de aquellas se hacían más familiares en forma animal, todo ello basado en una agudeza de observación de la que carecemos, por causas obvias, hoy en día.

Bien, hoy nuestro evolucionado lóbulo frontal, nuestra capacidad de comunicación es superior a la que tuvimos hace 12.000 años, en cambio no es así para nuestro fiel canino compañero, aunque nosotros nos obstinemos, nuestro amigo fiel no es capaz de entender nuestras palabras, sí nuestros gestos y actitudes, para ellos la comunicación sigue siendo sensitiva, el tacto (su húmeda lengua y sus dientes), el olor (que no como lo entendemos nosotros si no como huella digital), la vista (la capacidad de advertir movimiento no de diferenciación estática) y el oído (su capacidad de medición). Nosotros, los hombres, respondemos con largos discursos, hasta le aplicamos nuestra moralidad o ética, y para más los sometemos en un entorno claramente hostil para su integridad. ¿Cómo podemos dar cariño a alguien a quien no conocemos? No me refiero a expresión sentimental, si no a cómo ese alguien, en este caso un animal lo está percibiendo. Si nos desplazamos fuera del dominio de nuestra lengua vernácula, ¿no trataremos de aprender el lenguaje de nuestros semejantes para comunicarnos? Indudablemente sí, ya que nuestra condición social así nos lo exige, en cambio nos apartamos de esa sociabilidad con animales a los cuales tenemos inmersos en un entorno, cada vez más reducido en espacio, y que a veces se nos torna agresivo.

El lenguaje de los perros no es excesivamente complejo, ni muchos menos difícil, en cambio no hacemos nada por comunicarnos con ellos. El propietario de un perro debería de tomar conciencia sobre el hecho de que una falta de comunicación en el binomio dueño (entiéndase como familia) - perro es un peligro no sólo para el amo, si no para el resto de sus congéneres (los humanos) que de una u otra manera se relacionan en su entorno (parques, avenidas, centros comerciales, aeropuertos, etc, etc)

Es una llamada de atención, la proliferación de perros en una sociedad cada vez más excluyente y solitaria que no hace nada por comprenderlos, puede ser, el comienzo de "Cuando el Hombre Perdió al Perro". Si la capacidad de aprendizaje de nuestros canes fuera tal que a raíz de la incomunicación evolucionaran a un entendimiento hacia el hombre, no habría problema (bueno sería cuestión de tiempo), pero eso, dentro de la biología de las especies no es posible.

Francisco Requena
 
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