Esta nota está dirigida a adiestradores profesionales o aquellos que deseen profesionalizarse. Se trata de cómo interpretar las expresiones de los clientes y cómo manejarse con los mismos.
Esta nota tiene origen en las tutorías de en nuestros alumnos que transitan el camino profesional. Uno de los casos que se le presentan al adiestrador canino profesional en la solución de problemas de conducta, es el problema de los perros agresivos. El cliente llama al adiestrador para que corrija los supuestamente sensibles umbrales de irritabilidad de su mascota, pero no siempre es éste el problema, generalmente las causas son bien distintas. Uno de los problemas más habituales es el perro tímido e inseguro. Este problema es de difícil solución ya que el perro nace y muere con ese carácter, aunque podemos controlarla al menso en parte si aplicamos los métodos adecuados y dando aviso al cliente de que demandará una cierta inversión de tiempo, es decir de dinero, de su parte. Esta característica podría haberse detectado si al momento de elegir el cachorro se le hubiere practicado un examen de personalidad. Cualquier persona que se decide a comprar un cachorro debe hacer el siguiente cálculo: pagará un precio por el cachorro, pagará el costo del primer año de vida, el cual generalmente es bastante elevado a causa de el plan inicial de vacunación y la alimentación en etapa de crecimiento, y pagará un costo de mantenimiento a lo largo de los diez o más años que convive con su mascota (alimentación, gastos veterinarios, limpieza, peluquería, adminículos, etc.). Todo esto no va a variar si se trata de un perro que lo llena de satisfacciones o un perro que lo llena de problemas. En este contexto pagar una sesión al adiestrador profesional para que lo ayude mediante una serie de exámenes a seleccionar el cachorro más adecuado, resulta una inversión mínima y muy conveniente. Lamentablemente muchos propietarios de perros se enteran de esto cuando ya tienen a su perro en casa. Puedo decir sin embargo, que todos los clientes que tuve a lo largo de mi carrera profesional me contrataron para ayudarlos en la selección de su segundo perro, el tercero, y hasta en algunos casos el cuarto, debido a la primera experiencia. Pero volvamos al tema de la nota. Una vez que un cliente llama la adiestrador porque ya tiene el problema instalado en su casa lo primero que se debe hacer en el detectar el origen del comportamiento indeseado. Si este origen es la timidez e inseguridad propia del perro, el adiestrador profesional lo sabrá detectar inmediatamente. Los gestos, el tipo de ladridos, la postura corporal, los ojos, son todos elementos para los que el adiestrador está capacitado en su lectura. Pero hay otras causas que originan el que un cliente nos llame preocupado por la agresividad de su perro. La que es motivo de esta nota en la causa inducida por el propio propietario del perro. En cierta ocasión un cliente me llama con un problema como el que estamos describiendo. Concurro a su domicilio y sin tomar personalmente contacto con el perro le pido que lo saque a dar un paseo por la calle con su correa habitual. Mientras esta persona caminaba con su perro por la vereda yo me desplazaba unos 20 m detrás suyo observando todo el comportamiento del pastor alemán. Este no cesaba de darse vuelta y darme constantes muestras de su agresividad. En un momento, el propietario me miró y con una sonrisa de orgullo me dijo: "tiene carácter fuerte verdad?". Inmediatamente lo invité a que regresara al perro a su lugar para que pudiéramos mantener una conversación. Y le expliqué que lamentablemente su perro no tenía solución, ya que el origen de su agresividad era la satisfacción que, sin darse cuenta, él mismo experimentaba cuando el perro se comportaba como un perro agresivo. Sin darse cuenta había educado a su perro para agredir a toda las personas que se le cruzara en el camino. Es verdad que él detestaba esta actitud, pero interiormente le satisfacía el pensar que su perro se comportaban como una fiera que lo hacía a él mismo invulnerable. Hay una notable diferencia cuando quien los llama es un cliente que no es responsable de la mala actitud de su parro, a cuando quien los ha llamado en la causa directa de la conducta agresiva. Si el cliente nos manifiesta frases de contenido similar a estas: No me hace caso, no puedo dominarlo Es un perro indisciplinado Se me fue de las manos, no tengo control sobre él En casos como estos el origen de la conducta indeseada está para estudiarse. Pero si el cliente nos llama diciéndonos frases tales como: En muy celoso de que alguien me haga algo malo Se pone agresivo porque tiene miedo que me hagan daño Es un perro muy pegado a mí y me cuida mucho No permite que ni mi familia me toque todas estas son frases de personas que disfrutan de la agresividad de su perro, y debemos ser claros y directos, el comportamiento no tiene solución a menos que el cliente tome absolutamente conciencia de la inutilidad de la actitud de su mascota. Debemos hacerle ver que el perro no lo está defendiendo, sólo está respondiendo a lo que el cliente quiere que haga, que en este caso es agredir a cualquiera sin considerar la defensa del amo. El perro se siente protegido y avalado por el propietario, quien aprueba sus actitudes aun sin ser consciente de ello. Debemos también a hacerle ver que es muy probable que el perro no moviera un solo pelo si al dueño lo estuvieran moliendo a palos en la otra esquina mientras que él se encontrara en su horario de comida. Y fundamentalmente debemos aclarar que todo intento de corrección en este caso será una absoluta pérdida de dinero y tiempo a menos que él cambie radicalmente su percepción acerca del comportamiento de su mascota. Cierro esta nota con una respuesta tutorías a uno de nuestros alumnos: "Bueno, el tema mayor aquí es el del cocker. Con él debes ser claro respecto de la dueña, la responsable de que el perro sea agresivo es sin dudas ella, y presta atención, verás que inconscientemente la dueña le transmite aprobación cuando el perro agrede. Ella dice que él la defiende y por eso es agresivo, cuando una persona dice eso es porque está orgullosa de que así sea, y mientras esté orgullosa el perro lo seguirá haciendo. La diferencia entre un cliente que no quiere que su perro sea agresivo y uno que sí lo desea por más que te contrate para corregirlo, es que el que no lo desea dice "no me hace caso, no puedo dominarlo" y el que sí lo desea dice "se pone agresivo porque me defiende" o cosas así. Tu mayor lucha no será con el cocker sino con la clienta, que sin dudas no va a reprimir al perro sino que por el contrario lo seguirá alentando con sus gestos involuntarios. Debes hablar esto con ella y hacérselo entender. Debe quedar claro que el perro no es que la está defendiendo, lo que está haciendo es obedecer sus gestos de aprobación cuando se pone agresivo. Si ella realmente quiere que se corrija, tiene posibilidades, no muchas a causa de la edad del perro, pero alguna quizás le quede, pero si ella insiste en que el perro la defiende y no entiende de que no es un perro heroico sino un perro maleducado e indisciplinado, entonces no hay nada que hacer, yo en tal caso le recomendaría no malgastar su dinero. Porque es como contratar un pintor para su casa y que ella se dedique detrás del pintor a manchar las paredes con crayones y tintas de todo tipo." |